Casi todas las marcas de esta categoría prometen que dormirás mejor. Nosotros hemos preferido escribir lo que realmente se sabe, incluida la parte que no nos favorece.
La evidencia sobre gafas de filtrado es limitada y desigual. La revisión más rigurosa disponible no encontró beneficios claros con lentes transparentes de uso diurno. Los estudios que sí han observado efectos usaban lentes ámbar o naranjas de alto bloqueo en las horas previas al descanso.
Por eso nuestro catálogo tiene tres niveles: no todos hacen lo mismo ni tienen el mismo respaldo.
En 2023, la Colaboración Cochrane publicó una revisión sistemática sobre lentes con filtro de luz azul. Analizó 17 ensayos controlados aleatorizados con 619 participantes en seis países.
Su conclusión fue que estas lentes probablemente no producen diferencias en fatiga visual, rendimiento visual ni calidad del sueño frente a lentes sin filtro.
Es la fuente de mayor nivel de evidencia que existe sobre este tema y creemos que hay que citarla, aunque no nos favorezca.
Varios trabajos han encontrado resultados positivos, y comparten una característica: usaban lentes ámbar o naranjas de alto bloqueo, dos o tres horas antes de dormir. No lentes transparentes durante el día.
– Burkhart y Phelps, 2009, en Chronobiology International. Veinte adultos con lentes ámbar tres horas antes de dormir durante dos semanas. Mejora en medidas subjetivas de calidad del sueño y estado de ánimo.
– Ostrin, Abbott y Queener, 2017, en Ophthalmic & Physiological Optics. Veintiún participantes con gafas de bloqueo de longitud de onda corta unas tres horas antes de dormir durante dos semanas. Observaron un aumento de melatonina nocturna y de la duración del sueño.
– Shechter, Kim, St-Onge y Westwood, 2018, en Journal of Psychiatric Research. Ensayo cruzado con catorce adultos con insomnio, lentes ámbar dos horas antes de acostarse durante siete noches. Mayor tiempo total de sueño medido con actigrafía.
Son estudios pequeños. Sus resultados no se pueden extrapolar a cualquier persona ni garantizar en un caso concreto.
En 2025, un consenso de expertos publicado en Translational Vision Science & Technology abordó una cuestión que explica buena parte de la confusión: cuánta luz circadianamente activa filtra realmente una lente.
Su conclusión fue que las lentes transparentes comercializadas como filtros de luz azul no reducen suficientemente ese estímulo. Solo las lentes ámbar, naranjas o rojas con un nivel alto de bloqueo alcanzan el umbral relevante.
Esto tiene una consecuencia directa sobre nuestro propio catálogo: Focus, nuestro filtro amarillo, filtra menos que Night y Deep Night. No lo vendemos como herramienta para gestionar el final del día ni para dormir, sino para lo contrario: trabajar o estudiar de noche manteniéndote activo. Para el descanso recomendamos Night o Deep Night.
Que la lente filtre parte del espectro. Eso es medible y verificable: nuestras lentes bloquean entre el 80,71 % (Focus) y el 99,37 % (Deep Night) de la luz azul, según los informes de ensayo del fabricante.
Que reduzcas tu exposición a luz artificial en las horas en las que no te interesa recibirla.
Que el filtrado sea mayor cuanto más se aleje la lente del transparente.
Que resuelvan un problema de sueño. Que sustituyan a la consulta con un profesional. Que produzcan un efecto garantizado, porque el descanso depende de muchísimos factores además de la luz.
No son un producto sanitario y no tratan ninguna dolencia.